miércoles, 25 de diciembre de 2013

El siglo XVI, un faro para la polifonía musical

     La música española en tiempos de Tomás Luis de Victoria se consolida como una innovación y un recurso influyente en el estilo compositivo del siglo XVII. Grandes maestros tendrán al maestro abulense como el gran referente en el que poder fijarse, con el fin de obtener los nuevos recursos con los que poder renovar la música del país.
     Los maestros de capilla trabajaban por y para la Iglesia. Eran empleados como otros cualquiera. Incluso, por su cargo, no llegaban a recibir un salario que correspondiera con la difícil labor que desempeñaban. Sin embargo, la maestría compositiva se refleja a través de su música. Puede que en su momento no fuesen valorados; pero, a día de hoy, los investigadores trabajamos para sacar a la luz la historia de estos músicos, cargada de luces y sombras.
     La estética musical se refleja a través de un gusto por la innovación y la evolución en las composiciones. Se condiciona mucho el tipo de capilla de la que dispone el maestro. En ocasiones podía ser más precaria, en otras se situaba como un referente a nivel nacional. Siempre se ha tenido a los predecesores como el punto de influencia en el que fijarse, y así le ocurrió a Manuel Cardoso (c.1566-1650), maestro de capilla en importantes centros como Santa Catalina de Lisboa o en la catedral de Sigüenza. ¿Qué ocurre con su tratamiento compositivo? Curiosa resulta su longevidad, lo que le permitió beber de distintos compositores para hacer su música, y así fue, el estilo musical que guía sus obras es Palestrina. Así se refleja en La Misa Pro Defunctis, de estructura, horizontalidad y homofonía características del siglo XVI. Les animo a escuchar su música por medio de la grabación realizada por la Oxford Schola Cantorum, un magnífico disco que revive la música del maestro Cardoso.


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